Como adoptamos a un perro callejero

Hace unos días llegábamos al Calafate con varios problemas mecánicos y acudimos a un taller recomendado por unos amigos viajeros. Al llegar, el primero que nos saludó fue un cachorrito negro con una mancha blanca en el pecho, precioso y muy demandante de cariño. Preguntamos en el taller si era suyo y nos dijeron que no, al parecer una perra callejera había parido allí cerca hacia unos meses, y él, falto de cariño, se pasaba el día en el taller, donde de vez en cuando recibía algo de comer y caricias, pero ninguno de los trabajadores podía encargarse realmente de él, y por las noches tenían que sacarlo de allí para conectar la alarma, así que éste dormía en la calle, y a medida que se acerca el invierno no lo iba a tener nada fácil para sobrevivir…

Así que después de pensarlo mucho decidimos adoptarlo, los chicos del taller muy amables, lo llevaron a bañar, le pusieron un collar y nos lo entregaron. Nosotros lo bautizamos como Perito Gallego, primero por el imponente glaciar que acabábamos de visitar y segundo por una de las grandes personas que conocimos allí, al cual le llaman “el Gallego” (como a todos los españoles o de procedencia española).

Los primeros días fueron muy bien, cada vez que le dábamos de comer, éste no comía, devoraba! Seguramente con el miedo aún de no saber cuándo iba a volver a comer. Por las noches se portaba muy bien, aguantaba el pipi y la caca hasta que lo sacábamos a la calle, parecía estar enseñado! Lo único que le costó un poco fue acostumbrarse a viajar en Cactus, el primer día lo llevamos por una carretera off-road con mucho traqueteo y el pobre se hizo pipi encima y luego otro día lo dejamos solo durante 5 minutos con el motor encendido y lo mismo, así que suponemos que solo lo hace en situaciones de estrés o de miedo, tenemos que estar más al tanto y poco a poco intentar que se le pase el miedo!

Lo llevamos al veterinario donde nos confirmaron que tiene unos 6 meses de edad y nos explicaron el procedimiento a seguir para tener un perro sano y para poder viajar con él. Debíamos darle primero unas pastillas antiparasitarias y luego si el perro reaccionaba bien,  dos vacunas, la de la rabia y la llamada quíntuple, en la que están incluidas 5 enfermedades víricas, Parvo virus, Moquillo, Adenovirus, Hepatitis y Parainfluenza.

Así sucedió, de manera que el martes por la tarde le pusieron las 2 vacunas, ya que después de preguntar nos dijeron que no había ningún tipo de problema por administrarlas a la vez… Así que ya casi estábamos, solo faltaba algo de papeleo para poder cruzar la frontera con él. El miércoles por la mañana fuimos a Senasa, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria de Argentina, donde enseñando los certificados de vacunación nos dieron el Certificado Veterinario Internacional para la exportación a Chile de animales domésticos.

Esa misma tarde Perito vomitó, estaba decaído y no quiso comer, pensamos que sería un poco de bajón por las vacunas y que se le pasaría enseguida, pero al día siguiente seguía igual… Emprendimos el viaje igualmente ya que tampoco podíamos hacer nada allí, era Jueves Santo y estaba todo cerrado. Durante el día tubo diarrea y no quiso comer, aunque sí que bebía agua con normalidad, igualmente yo estaba muy preocupada. Al llegar a la estación de servicio de Gobernador Gregores, de casualidad, conocimos a Martin, el veterinario del pueblo, y muy amablemente nos llevó a su consulta y revisó a Perito. Nos dijo que no tenía fiebre pero sí dolor abdominal, seguramente tenía una enteritis (como una gastroenteritis perruna) pero no parecía grave si seguía bebiendo agua y no vomitaba más. Pasamos la noche allí y al día siguiente solo pudimos hacer 50 kilómetros y nos dimos cuenta que Perito estaba mucho peor, vomitaba cada 2 horas, le brillaban los ojitos y ni siquiera las gotas que nos habían aconsejado para cortar el vómito le funcionaban, paramos en un bonito lugar cerca del rio y pasamos el Viernes Santo allá muy preocupados por el estado de Perito… El sábado, como no observamos ninguna mejoría volvimos a Gobernador Gregores y lo llevamos al veterinario, Martin no estaba pero su compañero nos atendió muy bien y nos explicó que la situación era un poco grave porque Perito se estaba deshidratando, lo mejor era ingresarlo para darle suero y medicamentos intravenosos. Así que con todo el dolor del mundo y como os podréis imaginar alguna que otra lágrima, lo dejamos allí hasta hoy, Lunes, que lo hemos podido recoger. Ahora ya bebe, come y está contento como cuando le conocimos! Igualmente hay que decir que es un poco miedoso, me imagino que no ha tenido una infancia fácil, pero nosotros vamos a darle la mejor familia que pueda tener! Lo queremos mucho!!

 

 

(Si pudiéramos volver atrás no le pondríamos todas las vacunas a la vez, aunque no se sabe bien cuál ha sido la causa de la enfermedad, las vacunas seguro que estuvieron involucradas, causándole la enfermedad o bajándole las defensas, así que si alguien está pensando en hacer algo parecido recomendamos dejarle tiempo al animal para que se acostumbre a tanto cambio.)  

3 comentarios en “Como adoptamos a un perro callejero

  1. Aww… 🙂 yeih!! 1 más en la family.. Es super cute!!! <3 tiene cara de collie x setter.
    Muchos perros se marean y vomitan al principio, se tienen que acostumbrar al movimiento, especialmente si nunca han viajado… a kai le pasó igual con las vacunas y los cambios, se le pasará.
    Me alegro un montón que hayáis adoptado!!
    Un abrazo a los dos!

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